Imponente pareja de ciervos ornamentales en hierro fundido, producidos artesanalmente en Inglaterra y pensados para decorar pilares o entradas con elegancia. Su presencia escultórica y sofisticada aporta un aire señorial y refinado a cualquier espacio exterior.
Las huellas del tiempo forman parte de su belleza.
La pieza se conserva en buen estado, habiendo resistido con elegancia el paso del tiempo. Como toda pieza antigua, puede presentar ligeras señales de uso, pátina o pequeñas irregularidades propias de su historia, rasgos que realzan su autenticidad y la convierten en un objeto único.