Pareja de fruteros ornamentales franceses en piedra reconstituida de principios o mediados del siglo XX, inspirados en los vasos decorativos de los jardines europeos. Su relieve de frutas simboliza abundancia, un motivo clásico muy presente en la ornamentación de villas y jardines desde el Renacimiento.
Este tipo de piezas se popularizó en el siglo XX como reinterpretación de la escultura clásica para exteriores. Tradicionalmente se colocaban sobre pilares, balaustradas o flanqueando accesos y caminos de jardín.
Las huellas del tiempo forman parte de su belleza.
La pieza se conserva en buen estado, habiendo resistido con elegancia el paso del tiempo. Como toda pieza antigua, puede presentar ligeras señales de uso, pátina o pequeñas irregularidades propias de su historia, rasgos que realzan su autenticidad y la convierten en un objeto único.
Medidas: 61 cm de alto cada uno.